Planetas errantes gigantes podrían formar sus propios sistemas solares en miniatura
Un hallazgo que desafía la teoría tradicional
Un grupo internacional de astrónomos, liderado por la Universidad de St Andrews, ha descubierto algo sorprendente: algunos planetas gigantes que flotan libremente en el espacio —sin estar ligados a ninguna estrella— podrían tener la capacidad de formar sus propios sistemas planetarios en miniatura.
Gracias a las potentes capacidades infrarrojas del Telescopio Espacial James Webb (JWST), los científicos detectaron por primera vez señales de discos de polvo alrededor de estos cuerpos solitarios, estructuras similares a las que rodean a estrellas jóvenes y que sirven como cunas para la formación de nuevos planetas.
Este descubrimiento no solo desafía las ideas tradicionales sobre cómo se forman los sistemas planetarios, sino que también amplía nuestras posibilidades sobre la diversidad de mundos que podrían existir en el universo.
Planetas sin estrella, pero con potencial creador
La doctora Belinda Damian, autora principal del estudio, señaló: “Estos descubrimientos muestran que los elementos necesarios para formar planetas pueden encontrarse incluso alrededor de objetos apenas más grandes que Júpiter que viajan solos por el espacio. Esto indica que la formación de sistemas planetarios no es algo exclusivo de las estrellas; también podría ocurrir en mundos solitarios sin estrella”.
¿Qué son los planetas errantes?
Los planetas errantes son cuerpos con masa planetaria que se desplazan por el espacio sin estar atados a una estrella. Se estima que su masa está entre cinco y diez veces la de Júpiter, por lo que se parecen mucho a los planetas gigantes de nuestro sistema solar.
Sin embargo, a diferencia de Júpiter o Saturno, estos planetas no giran alrededor de una estrella, sino que vagan libres en el vacío. Son extremadamente difíciles de detectar porque emiten una luz muy débil, visible principalmente en el espectro infrarrojo.
A pesar de su naturaleza misteriosa, se cree que estos planetas son clave para entender cómo se forman los sistemas planetarios. Algunas teorías sostienen que son los objetos de menor masa que pueden formarse como las estrellas, a partir del colapso de grandes nubes de gas. Otras teorías sugieren que podrían haberse formado en sistemas estelares y luego haber sido expulsados por interacciones gravitatorias.
Observaciones inéditas con el JWST
Para estudiar estos cuerpos, investigadores de Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Irlanda y Portugal observaron detalladamente a ocho planetas errantes jóvenes entre agosto y octubre de 2024.
Usando dos instrumentos del Telescopio Espacial James Webb, el más avanzado construido hasta la fecha, obtuvieron datos espectroscópicos en el infrarrojo con una resolución y sensibilidad sin precedentes.
Los datos confirmaron que todos los objetos observados tienen una masa similar a la de Júpiter y que seis de ellos emiten una fuerte radiación infrarroja causada por polvo caliente a su alrededor. Este tipo de emisión es una señal clara de la presencia de discos circumplanetarios: anillos de gas y polvo similares a los que se encuentran alrededor de estrellas y donde suelen formarse planetas.
Primeros pasos hacia planetas rocosos
También se detectó emisión de granos de silicato en estos discos, con evidencias de crecimiento y cristalización del polvo. Estos procesos son considerados las primeras etapas en la formación de planetas rocosos. Este tipo de señales ya se habían observado antes en estrellas y enanas marrones, pero ahora también se identifican en planetas errantes.
Un universo más diverso de lo que imaginábamos
Este descubrimiento abre una nueva perspectiva en la búsqueda de mundos habitables y en la comprensión de cómo se forman los planetas. Los planetas errantes, una vez considerados meros objetos solitarios, ahora se revelan como posibles constructores de sus propios sistemas. El universo podría estar lleno de sistemas planetarios no descubiertos, nacidos lejos de cualquier estrella.